Archivo para 29 octubre 2007

Juan Antonio Cebrián: Albacete ignora la muerte de sus hijos

juanacebrian.jpgSaben quienes me conocen, y usted que en ocasiones se detiene en las líneas de Al Trantrán, que me gusta la ciudad. Como hábitat y como estructura social. También como personaje y contexto literario. Y saben quienes me conocen que me gusta vivir en Albacete.

Hace casi una década (uff) que llegué a la ciudad. A quienes no la conocen aún les hablo, sobre todo, de sus gentes, de mis espacios preferidos en ella, de la riqueza y belleza de sus sierras, de las fiestas de sus pueblos y la Feria, del profundo cambio que ha experimentado desde que la conozco, de todo lo bueno que me ha regalado… Y siempre termino, inevitablemente, con esta frase: “Es un buen lugar para vivir”.Por eso me entristece estos días que -por primera vez en casi diez años- tenga un reproche que hacerle y deba llamarle la atención por descuidada y desatenta, por desagradecida. Y me explico. Sigue leyendo

Leopoldo Mª Panero: ¡maldito poeta!

Acabo de terminar la lectura compulsiva del reciente título que el maestro Leopoldo María Panero ha publicado en la Editorial Cahoba: Papá, dame la mano que tengo miedo. Circunstancias que no vienen al caso me brindaron la oportunidad de pasar algunas horas bajo el mismo techo que él, en un agradable espacio llamado La Cafebrería que suele visitar a diario en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad donde reside, concretamente y por decisión propia en la Unidad Psiquiátrica. Hace ya algún tiempo de esa semana en que veía al maestro Panero casi a diario recoger entre sus labios un eternamente repuesto cigarrillo rubio al que sólo dejaba desamparado durante los tragos de las bebidas gaseosas que tanto le agradan. En una ocasión me dirigió la palabra. Yo, hasta el momento, no fui capaz de hacerlo, derrotado por una mezcla de respeto e incertidumbre, y me conformaba con escribir en mis libretas algunas líneas más o menos acertadas allí, en La Cafebrería, hogar adoptivo del último poeta lúcido de España, ese país que despierta el vómito de Panero casi con tanta intensidad como lo hace todo aquello relacionado con la Iglesia. Un vómito coherente e ineludible. Sigue leyendo