De la noche en que murió Elvis y nuestro viaje en Chevrolet

Betsy me animó para hacer el viaje. Podría venirnos bien tomarnos unos días e intentar que las cosas volvieran a funcionar entre nosotros. En apenas un par de horas había decidido la ruta y preparado las maletas con poco más de lo imprescindible. Mientras, me obligó a llevar nuestro Chevrolet Impala del 66 al taller de Joe para que le echara un vistazo. Cenamos temprano aquella noche y salimos a carretera. Betsy recostaba su cabeza sobre mi hombro y encendía cigarrilos para mí, como solía hacer antes. Nuestra conversación era animada. Betsy reía y cantaba en voz alta sus canciones preferidas cuando sonaban en la radio y, de vez en cuando, me pasaba una cerveza para beber un trago. Había poco tráfico aquella noche y resultaba agradable el aire que entraba por la ventana. Hicimos una parada en el camino para tomar un bocado y estirar las piernas. En cuanto salimos del coche nos envolvió de nuevo aquel silencio que se había instalado entre nosotros los últimos meses y nos hacía sentirnos apresados en una nube espesa. Betsy cambió de opinión. Quizá influyera su esfuerzo por mantenernos alegres durante la noche. La radio anunciaba la muerte de Elvis cuando dimos media vuelta. Betsy empezó a llorar.

Publicado en El Día de Albacete 17/08/07

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  1. Mira que casualidad, hace poco encontré en la televisión una película protagonizada por Elvis.

    Buena historia, me conmovió.

    Saludos desde Lima.

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