De cuando se nace con claridad de ideas

adrian-ibanez.jpg

Fíjese con detalle en la fotografía que ilustra estas líneas. Se llama Adrián Ibáñez, es burgalés y llegó al mundo el pasado día 9 de marzo, a las 9 de la mañana, gracias al amor y empeño de Isabel y Nacho, sus padres. Una hora estupenda para nacer las 9 de la mañana, cuando el día ya ha dado sus primeros pasos y las horas restantes de luz se antojan un camino prometido y pendiente.

En cualquier caso, a Adrián le importa poco (por ahora) el devenir de los astros y los tejidos lumínicos o los recodos del camino.
Me sobrecoge el olor de la piel de los recién nacidos; no conozco ninguno que resulte tan próximo al concepto de pureza. Un olor dulzón y fresco al tiempo, penetrante sin ser excesivamente intenso. Olor a camino por recorrer, a vivencias en trámite de puesta en marcha, a emociones en suspenso: un presente continuo con visos de futuro perfecto.
Seguramente, Adrián duerma ahora ajeno al trajín de los telediarios y a los titulares de los periódicos, extraño a los datos del IPC que indican que sí, que vale, pero que no perdamos hilo (para por si acaso), extraño a la clase (¿clase?) política y sus tira y afloja de póngame usted tres manifestantes más aquí, de quíteme usted allá esta huelga de hambre, de haga el favor de mirarse lo suyo que parece un ataque crónico de anti democracia, infra democracia o sub democracia. Forastero a los discursos circulares de tú más culpable que yo, de pío pío que yo no he sido, de pan y circo para todos que el Estado Nacional progresa y avanza pese a los nostálgicos trasnochados e irredentos y los pseudo progresistas de salón con tintes de cabaretera.
No me cabe duda, Adrián aún no está en condición de avergonzase de sus representantes (ambos los dos bandos principales, y digo bando en vez de agrupación política por los modos zafios de enfrentamiento enconado) y la forma en que instrumentalizan el día a día. No está aún en condiciones de enojarse por la indiferencia de los gobernantes hacia lo cotidiano de sus convecinos y votantes. Tampoco está en condiciones de enojarse por las circunstancias irresolutas que, total, para qué vamos a centrarnos en la vergüenza europea que es el salario base español, o las dificultades de conciliación de vida familiar y laboral (se dieron cuenta de que normalmente nos lo nombran al revés; trabajo primero, familia después), las vergonzantes fortunas españolas que publican prestigiosas revistas (sabrá Dios lo que desconocemos). No puede Adrián echar cuentas de los ingresos para la DGT de los nuevos radares (800 x 10 multas diarias x 200 euros de media = ¡rediós!) ni calcular el porcentaje de los mismos destinados a imitar la excelencia de las vías, pongamos por ejemplo, alemanas. Pero esperen ustedes y den tiempo a Adrián, que llegó al mundo haciendo el signo de la victoria. Y eso sí que es nacer con claridad de ideas.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: