
Vicente Molina Foix: El cine de las sábanas húmedas
Marzo 14, 2008—’El cine de las sábanas desnudas’. Un sugerente y estimulante título en el que el lector encontrará…

—’El cine de las sábanas desnudas’. Un sugerente y estimulante título en el que el lector encontrará…


Llegaron los primeros fríos a la ciudad. Los primeros fríos verdaderos, los que animan a esconder las manos en guantes o entonarlas con el calor de las castañas asadas. Él las compró en la Calle Ancha, un cucurucho con el que se entretenía durante el paseo. Lo vi ayer por la tarde; ambos aprovechamos que era un día festivo. Coincidimos sin conocernos al principio del Paseo de la Libertad. Yo, sentado en un banco, plantándole cara al aire del norte, un aire grato y conocido para mí. Él pasó camino de, por ejemplo, la estación, donde, por ejemplo, recibiría una visita esperada largo tiempo. Quise imaginar al hombre del cucurucho de castañas camino de una felicidad inminente que yo le deseaba duradera. Celebro ver a la gente feliz. Quise imaginar también que los primeros fríos habían arrebatado a los árboles los sombreros, privando al paseo de sus adornos verdes que, ausentes, dejaban al descubierto la desnudez árida del hormigón, un desierto de paredes y edificios muertos, sin ventanas abiertas, sin luces tras los cristales, sin niños jugando alrededor de la escultura que recibe al caminante. Una vez vi a “la gorda del paseo” vestirse de nadadora. Los árboles parecían mirar su culo con descaro. Ayer estaban más comedidos. Será por la desnudez de sus cabezas, o porque la tarde no esconde el gris de la ciudad, o por el hombre sonriente camino de la estación.
Publicado en El Día de Albacete 07/12/07

Son jóvenes, menores de treinta y cinco todos ellos (y ellas), son escritores y, concretamente, poetas. Premiados y antologados previamente unos, inéditos otros,todos comparten las páginas de la antología poética que, bajo la coordinación de Jesús Maroto y editada por la Consejería de Cultura de C-LM, se presentará esta tarde, a las 19,30 horas, en la Fábrica de Harinas. Participan en ella los escritores albaceteños Mercedes Díaz Villarías, Lucía Plaza, Coché López, Matías Miguel Clemente, Modesto Ballesteros, David Martínez, Julián Cañizares, Pablo Carrión, Miguel Úbeda y José Manuel Martínez.
El Día de Albacete conversó con cinco de ellos en torno a las siguientes preguntas: ¿Por qué la poesía? ¿Qué ventajas expresivas presenta frente a otras disciplinas artísticas y/o literarias? Ante el estado de las cosas literarias, especialmente para los escritores jóvenes, ¿cómo valoras estas iniciativas? ¿En qué modo beneficia, si lo hacen, a los autores presentes? Read the rest of this entry ?

Gracias a la incombustible dedicación que Eloy M. Cebrián y Antonio García aplican a los asuntos literarios, este fin de semana fue presentado el número 8 de la revista El problema de Yorick.
Un grato encuentro, una grata velada y un resultado excelente en lo concerniente a contenidos y formato es el somero resumen de dicha presentación. Crónicas de la ciudad invisible está disponible en la librería Popular; si no resides en Albacete, celebrarás saber que la librería admite pedidos vía Internet y que el precio de la revista es tan asequible como 5 euretes.
En la foto, de izquierda a derecha:
Fila superior: Gregorio Salvador, Anselmo Gómez, Manuel Merenciano, Francisca Gata, Arturo Tendero, Andrés Pau, Gil Antonio Ballesteros, Antonio Segovia, Arturo Cerveró y Juan Félix Maldonado.
Fila inferior: Pablo Alcaraz, Ricardo Pérez, Eloy M. Cebrián y Antonio García).


Foto: Fco. Martínez![]()
El escritor Benjamín Prado puso punto final en la tarde ayer al ciclo ‘Poetas en otoño’ que se ha desarrollado en el Salón de Grados de la Facultad de Humanidades y ha contado con la participación de lo prestigiosos poetas Diego Jesús Jiménez, José Luis Piquero, Vicente Gallego y Karmelo Iribarren. El autor de -entre otras- novelas como Raro, Alguien se acerca, No solo el fuego o la reciente Mala gente que camina y poemarios como la antología Ecuador, Iceberg o Marea Humana conversó con los lectores de El Día.
—Tengo intención de comenzar esta charla con un impertinencia.
—Sabes que asumes el riesgo de recibir otra como respuesta. Read the rest of this entry ?

Conocí la canción de oídas, cuando chico, por escucharla a través del patio, proveniente de la ventana abierta de una vecina que despertaba mi interés (la vecina y su ventana). Andaba yo por aquel entonces enfrascado en ritmos contundentes y muy atareado en perpetrar atentados sonoros con mi recién adquirida, regalada y desvencijada, primera guitarra española, a la que me acerqué sin ningún conocimiento previo y con la referencia inmediata de los discos grabados en cinta que intercambiábamos los amigos, piratería habitual sin denuesto ni aspavientos sociales (también entonces se vendían en la calle, en el rastro concretamente). Conocí a Simon and Garfunkel a través de The sound of silence. Y aunque en un principio consideré que era una canción un tanto moña (Loquillo, Los Rebeldes, el Rock and Roll americano de los cincuenta me atraían entonces), lo cierto es que ejercía cierto embrujo sobre mí. Aún no tengo claro si era por su cadencia y melodía o un fruto de mi imaginación exacerbada al componer la escena de mi vecina tras su ventana, abierta por el calor del verano, secándose el pelo tal vez, o arreglándose para ver al Chato, que era quien tenía barra libre en su garito, un chico de esos que no gustan a las madres y ponen a los padres en guardia.

Saben quienes me conocen, y usted que en ocasiones se detiene en las líneas de Al Trantrán, que me gusta la ciudad. Como hábitat y como estructura social. También como personaje y contexto literario. Y saben quienes me conocen que me gusta vivir en Albacete.
Hace casi una década (uff) que llegué a la ciudad. A quienes no la conocen aún les hablo, sobre todo, de sus gentes, de mis espacios preferidos en ella, de la riqueza y belleza de sus sierras, de las fiestas de sus pueblos y la Feria, del profundo cambio que ha experimentado desde que la conozco, de todo lo bueno que me ha regalado… Y siempre termino, inevitablemente, con esta frase: “Es un buen lugar para vivir”.Por eso me entristece estos días que -por primera vez en casi diez años- tenga un reproche que hacerle y deba llamarle la atención por descuidada y desatenta, por desagradecida. Y me explico.

He encontrado una burbuja donde recoger el temblor leve con que te estremeces cuando te rozan mis palabras tiernas, palabras que busco en esos días en que sonreír es decreto derivado de las horas amables, en esas noches en que el sueño juega a esconderse en los rincones de mi cuarto, aunque sepa que no tengo intención de buscarlo más allá de los minutos imprescindibles para caer en el desvelo. Cada vez es más lejano el consuelo del humo mortecino en mi cenicero negro, ese que dejaba somnoliento a pie de cama y que, ahora, dejó de ser cortina para reciclarse en muro de hormigón a la entrada del paso siguiente. He encontrado una burbuja capaz de trasparentar tu sonrisa pudorosa y el modo en que el rubor te vence si me atrevo a traspasar el umbral de la prudencia. Una burbuja para contener los brillos que escondes cerrando los ojos si mi mano, aventurera, decide que robarte una caricia no puede ser delito punible, que tocarte de soslayo no debe infringir sino el manual de los timoratos y el credo de los comedidos. Y así, jugando con burbujas, puedo imaginarme malabarista, escultor de acrobacias tenues y cronista derrotado en la grafía del futuro inminente. O quizá relojero avezado que ajuste los sonidos que se escuchan, próximos, en el camino pendiente.
Publicado en El Día de Albacete 12/10/07

Descansa, amor, cierra los ojos mientras elevo plegarias a los dioses del sueño y convoco a los ángeles que pueblan la noche para solicitar su protección ahora que la luz del día dejó de bendecirnos y hemos de enfrentarnos al abismo de morir hasta mañana.
Descansa, amor, cierra los ojos que yo velaré tu sueño mientras retienen mis dedos las formas de tu espalda en este abrazo que nos sirve de refugio, al abrigo de la tibieza de tu respiración profunda, coartada perfecta para escapar de las derrotas del día, y permíteme soldar mi espalda y tu pecho, idónea conjunción de latidos unísonos, prueba palpable de que resulta posible la vida en placidez, incluso, quizá sólo por esta noche, alcanzar el sueño reposado.
Deja, amor, que restañe la vacuidad de mi pasado y celebre que ahora no me incumben las calles deshabitadas, que celebre que no llora para mí la farola en duermevela de la esquina de mi calle y que no tendré necesidad de esforzarme en evitar ser barrido por la lluvia ambarina que destila su ojo iluminado, a modo de llanto contenido, como una inspiración entrecortada o pospuesta, simulando iluminar esas sombras que resbalan, juguetonas, casquivanas, las esquinas de mi barrio.
Porque esta noche tú descansas a mi lado y parece que amaina por momentos la tormenta, que se calman mís días en marejada. Parece que podamos prescindir de visados y fronteras, ahora que marcamos nuestros límites con caricias pendientes y convertimos nuestras risas en mapas de países inventados.
Cierra los ojos, amor, y descansa, que yo velaré tu sueño. Te prometo que pondré todo mi empeño en hacer de nuestros besos bandera del reino que tiene su principio a resguardo de este puerto.
Cierra los ojos, amor, pero sólo hasta mañana.
Publicado en El Día de Albacete 11/10/07