Cuando Ítaca resulta un viaje a la nostalgia
Justo en extensión, profundo en su calado y bello a ras de forma. Ésta es la definición que ofrece en el prólogo el catedrático Daniel Sánchez Ortega sobre Ítaca, el poemario que Juan Lorenzo Collado Gómez presentará mañana en Popular Libros (Octavio Cuartero 17, 19,45 horas).
Nacido en Albacete, Juan Lorenzo Collado es autor de los poemarios Huellas y El desaliento azul de la mirada. En el prólogo del primero dice de su escritura Manuel Terrín Benavides que “es sencilla y llega a los lectores” y de su autor que “conoce el lenguaje, posee imaginación creadora y busca la universalidad de lo cotidiano”.
En Huellas se encuentra verso libre de tono clásico con freuentes apoyos en la estructura del soneto. La naturaleza y sus elementos, el tiempo, la grandiosidad de lo cotidiano, se envuelve en la voz con que Collado aborda la apalabra y silencio poéticos.
Estos elementos principales se mantinen en El desaliento azul de la mirada (XV Premio de Poesía Villa de Aranda, Burgos), arropados por una voz poética sedienta y ebria de delirio amoroso, unas veces desde la celebración jubilosa, otras desde el desaliento y la distancia. En él, Collado muestra un impulso poético con voluntad creadora dentro y fuera del poema. Dentro, construyendo un mundo poético propio; fuera, tendiendo vías hacia la emotividad del lector.
Del mismo modo, marcando diferencias, Ítaca (poemario merecedor del Premi de Poesia ‘Divendres Culturals’, Cerdanyola) se construye sobre lo cotidiano para habar de amor, malos tratos, vejez, recuerdos, nostalgias, la calle, al ciudad…
Según describe Juan Lorenzo Collado, Ítaca “posee más contenidos de añoranza, tardes de lluvia… con muchos poemas en los que se ha colado la nostalgia y la melancolía”.
“Siempre digo -prosigue el autor- que la poesía, en general, se le hace difícil al lector. Sin embargo, una vez que se inicia encuentra algo interesante en la poesía. Esto hace que cuando un poema te gusta, lo releas. Yo lo comparo con esas canciones preferidas que se escuchan una y otra vez. Creo que la poesía debe ser algo así y, por supuesto, debe mover hacia el sentimiento, buscando un lenguaje poético que se distancie un tanto del mero lenguaje coloquial, que guste a la gente y sea inteligible”.