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De algunas cosas de la ciudad que no me conciernen por la mañana

Octubre 25, 2007

No es asunto mío pero la ciudad amaneció llorosa: tal vez por la humedad del aire neblinoso, tal vez por el rastro de la pequeña tormenta que no llegó a sobresaltarnos anoche. Pero hoy no es asunto mío. Encontré música y poesía al despertar: la de su respiración y una persiana que bosteza en el piso de al lado, la del tintineo de nuestras cucharillas empeñadas en perturbar la calma tibia de la taza, los pasos de alguien que baja apresurado las escaleras. Ningún niño sonríe camino de la escuela por la mañana. La ciudad remolonea y recoge el goteo progresivo de quienes dejan atrás una toalla húmeda junto a la ducha y parte de su calor entre la almohada y los dobleces del pijama de invierno. El otoño trajo esta semana los primeros fríos. Pido té y en la barra se acodan tiburones, gatas y algún bufón. Apenas un par de ellos tienen cara de buen tipo y presumo que olvidaron escoger una canción que tararear durante el día. Ella reprobaría el regusto con que lío y enciendo el primer cigarrillo de la mañana. Las recolectoras de ojos que entran en la cafetería cuentan con la certeza de alguna victoria pasajera. Una pareja se acaricia mientras espera el desayuno. Junto a ellos, un chico resfriado se ajusta la bufanda. Parece que su amante no pasó la noche en la ciudad.

 Publicado en El Día de Albacete 26/10/07

One comment to “De algunas cosas de la ciudad que no me conciernen por la mañana”

  1. ¿Te he dicho ya que me encanta como escribes?

    Respecto a lo escrito… adoro los días nublados, esos que parece que va a llover; y, por las mañanas, siempre me levanto con alguna canción en la cabeza.
    Besitos.


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