
De cómo busco burbujas para recoger tu forma de estremecerte
Octubre 12, 2007He encontrado una burbuja donde recoger el temblor leve con que te estremeces cuando te rozan mis palabras tiernas, palabras que busco en esos días en que sonreír es decreto derivado de las horas amables, en esas noches en que el sueño juega a esconderse en los rincones de mi cuarto, aunque sepa que no tengo intención de buscarlo más allá de los minutos imprescindibles para caer en el desvelo. Cada vez es más lejano el consuelo del humo mortecino en mi cenicero negro, ese que dejaba somnoliento a pie de cama y que, ahora, dejó de ser cortina para reciclarse en muro de hormigón a la entrada del paso siguiente. He encontrado una burbuja capaz de trasparentar tu sonrisa pudorosa y el modo en que el rubor te vence si me atrevo a traspasar el umbral de la prudencia. Una burbuja para contener los brillos que escondes cerrando los ojos si mi mano, aventurera, decide que robarte una caricia no puede ser delito punible, que tocarte de soslayo no debe infringir sino el manual de los timoratos y el credo de los comedidos. Y así, jugando con burbujas, puedo imaginarme malabarista, escultor de acrobacias tenues y cronista derrotado en la grafía del futuro inminente. O quizá relojero avezado que ajuste los sonidos que se escuchan, próximos, en el camino pendiente.
Publicado en El Día de Albacete 12/10/07