
Del modo en que descansas a mi lado
Octubre 11, 2007Descansa, amor, cierra los ojos mientras elevo plegarias a los dioses del sueño y convoco a los ángeles que pueblan la noche para solicitar su protección ahora que la luz del día dejó de bendecirnos y hemos de enfrentarnos al abismo de morir hasta mañana.
Descansa, amor, cierra los ojos que yo velaré tu sueño mientras retienen mis dedos las formas de tu espalda en este abrazo que nos sirve de refugio, al abrigo de la tibieza de tu respiración profunda, coartada perfecta para escapar de las derrotas del día, y permíteme soldar mi espalda y tu pecho, idónea conjunción de latidos unísonos, prueba palpable de que resulta posible la vida en placidez, incluso, quizá sólo por esta noche, alcanzar el sueño reposado.
Deja, amor, que restañe la vacuidad de mi pasado y celebre que ahora no me incumben las calles deshabitadas, que celebre que no llora para mí la farola en duermevela de la esquina de mi calle y que no tendré necesidad de esforzarme en evitar ser barrido por la lluvia ambarina que destila su ojo iluminado, a modo de llanto contenido, como una inspiración entrecortada o pospuesta, simulando iluminar esas sombras que resbalan, juguetonas, casquivanas, las esquinas de mi barrio.
Porque esta noche tú descansas a mi lado y parece que amaina por momentos la tormenta, que se calman mís días en marejada. Parece que podamos prescindir de visados y fronteras, ahora que marcamos nuestros límites con caricias pendientes y convertimos nuestras risas en mapas de países inventados.
Cierra los ojos, amor, y descansa, que yo velaré tu sueño. Te prometo que pondré todo mi empeño en hacer de nuestros besos bandera del reino que tiene su principio a resguardo de este puerto.
Cierra los ojos, amor, pero sólo hasta mañana.
Publicado en El Día de Albacete 11/10/07