
Del negro sobre negro y otros detalles sin importancia
Julio 20, 2007Al fondo, en la última banqueta vacía, detrás de los saludos y las conversaciones. Aquí, al fondo, me lamo las heridas mientras observo cómo apuras el último trago de tu copa. Y todo es negro. Negro sobre negro es nada; así me visto para sustraerme del vértigo de mis abismos. Negro sobre negro es sombra y la utilizo para esconder el brillo lujurioso de mis pupilas dilatadas. Negro… noche cerrada como la apuesta que nos incumbe. Negro sobre negro… trampa. Como la creencia firme de que todo irá mejor mañana. Aunque podría pasar por alto que visites a ese tipo al que visitas, esforzarme por olvidar la imagen de tu boca sobre él, seguramente más resuelto y vigoroso. Podría intentar desprenderme de los restos que ha dejado su tacto sobre tu espalda y tratar de amoldarme a la nueva distancia con que me reciben tus rodillas, acomodadas al volumen de su musculatura. Podría empeñarme en seguir dándote un nombre nuevo cada día, empeñarme en traerte una caricia inesperada y hacer como que no importa si te llevas, por la noche, la mayor parte de la sábana. Pero dime, ¿cómo hago para depositar de nuevo en ti alguna de mis esperanzas?
Publicado en El Día de Albacete 20/07/07