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Javier Lorenzo: “Escribir es horadar la pared que me separa de las cosas”

Marzo 19, 2007

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Apasionado de la filosofía como camino hacia la comprensión de uno mismo mediante el estudio y reflejo en el otro, en lo social, con vocación de ensayista nacida del gusto por el aprendizaje, el escritor albaceteño Javier Lorenzo Candel se sirve de la literatura para asomarse al mundo en un proceso de búsqueda reflexiva que necesita y aporta respuestas. ‘Ecosistemas’ aborda la naturaleza del hombre, aquello que según Rousseau lo acerca a la felicidad, a través de versos pausados y profundos que demandan del lector una participación activa y reposada tras la que permanece el poso de las palabras visitadas y la reflexión resulta inevitable en ese intento de “horadar la pared que nos separa de las cosas”.

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Charla pausada y reflexiva junto a una infusión y en un ambiente agradable. Una breve tertulia literaria en torno al reciente poemario editado por Visor bajo el título Ecosistemas. Javier Lorenzo Candel profundiza con detalle en esta obra, abordando diversas temáticas literarias para los lectores de El Día y mostrando su perspectiva vital ante los temas que le ocupan y preocupan, fuertemente polarizados hacia el componente social del hombre.

¿Por qué eliges la poesía como vehículo de expresión?
No elijo solamente la poesía como vía de expresión, también hago narrativa; escribo cuentos y me gusta mucho el artículo periodístico. Escribo reseñas literarias e intento hacer con ellas literatura pero, desde luego, es en la poesía donde más cómodo me encuentro.

¿Difieren los planteamientos iniciales a la hora de abordar un nuevo libro desde un planteamiento poético o narrativo?
El planteamiento cuando empiezo un libro de poemas es el mismo que cuando se empieza a escribir una novela o un cuento: hay que tener un objetivo claro, tener una idea unitaria. Parto de una preparación previa en la que indago sobre temas que me preocupan; fundamentalmente son temas sociales. Necesito una reflexión anterior a la escritura. Recurriendo a la filosofía, podríamos recordar el planteamiento kantiano: situarme ante las cosas desde las coordenadas espacio temporales que les quiero dar en cada momento. No puedo ponerme a escribir un libro o un poema sin tener claro qué quiero decir en él.

¿Por qué este interés en lo social?
Me preocupa especialmente lo social. Decía Rousseau que “el Hombre, cuando se aleja de la naturaleza empieza a ser infeliz” y a mí me preocupa profundamente la infelicidad del Hombre. Concluía Rousseau este pensamiento diciendo que “es infeliz porque encuentra la moral”. La moral es una limitación en sí. El hombre amoral es el que tiene mayor relación con la naturaleza y es feliz, según Rousseau. El Hombre que se plantea lo moral se enfrenta a un obstáculo de convivencia pura y madura que necesita de unas normas para sobrevivir en sociedad. De ahí que surja la pregunta ¿qué pasa con el Hombre actual? Desde esta perspectiva, el camino hacia la felicidad no es camino moral. En resumen, lo social por conocer cómo se encuentra el Hombre respecto a sus circunstancias, qué es lo que le mueve, qué le hace preguntarse cosas. Yo rescato estos pretextos que surgen bajo diferentes circunstancias y los transformo en poesía. Esto plantea algunos inconvenientes, especialmente en torno a temas de especial dureza.

Duros por complejos, por ásperos…
Quizá por aspereza, quizá por intensidad. Ambas sirven. Cuando uno se pone a contar esas cosas y debe explicarlas poéticamente se encuentra frente a sí una pared que hay que horadar. Esto es el trasunto de mi escritura poética: ir devorando poco a poco la pared que me separa de las cosas que quiero comunicar mediante el lenguaje poético.

Hablábamos de moralidad. ¿Dónde radica su importancia?
La moral es lo que permite habitar la sociedad y va de la mano de la ética.
Por lo expuesto hasta ahora, entiendo que, para escribir, uno debe liberarse de sí mismo.
Hombre, pones en tela de juicio muchas cosas. En cierta medida se produce una liberación del ser humano, claro que sí, y por lo tanto una liberación de ti mismo en cuanto que ser humano. Una vez liberado, el hombre empieza a ser de otra manera, comienza a sentirse Hombre y a comulgar con la naturaleza.

La naturaleza es un elemento principal en ‘Ecosistemas’ (Visor Libros), poemario que ha recibido el V Premio Alarcos 2006.
En efecto. Desde el primer poema se establecen las bases del libro, que podríamos concretar en que todo lo demás es naturaleza; todo lo que nos rodea es naturaleza. Entiendo que no hay nada más bonito que sentirse “hijo” de la naturaleza, elemento fundamental, parte indispensable de ella, para saber que todo lo que vivimos queda un poco en “agua de borrajas”. La pregunta podría ser: ¿Se puede vivir siendo natural en el sentido de Rousseau? Creo que no, pero como poeta, como escritor, es posible hacer cualquier cosa. La literatura está para eso, para expresar y vivir cosas inabordables de otro modo.
Después de estas premisas iniciales, ¿qué va a encontrar el lector en ‘Ecosistemas’?
Una búsqueda, una pregunta constante: ¿es posible vivir todos estos aspectos que comentamos? Considero que no, que no es posible socialmente. Ahora bien, el escritor cuando escribe y el lector cuando lee son libres, absolutamente libres. Por tanto pueden comenzar a vivir ese planteamiento desde la primera hasta la única página.

¿Visualizas al lector en el momento de la lectura mientras escribes?
No, nunca. No es fácil ponerse en su papel. Desconozco si otros escritores lo hacen pero yo no pienso en el lector; pienso en mí mismo porque es mi terapia, mi propia terapia, y no la concibo como terapia de grupo, sino individual; no encuentro nadie cerca de mí, a mi alrededor compartiendo esta terapia a la vez que yo. Me limito a dar claves; el libro es eso, un compendio de claves que planteo y presento al lector para que las maneje a su antojo. Por eso no me preocupa el lector en un primer momento, porque las claves son propias. Me encanta ser capaz de hablar en un encuentro con amigos y que estos entiendan lo que dices en cada momento y sean receptivos con tu mensaje. De eso se trata; si el lector no es receptivo lo lamento porque, seguramente, haya fallado yo en esa comunicación que debe establecerse con el lector. Son mis claves pero vuestras también, de los lectores.

¿Cómo se estructura ‘Ecosistemas’? Hablemos de los caminos que recorre.
El libro tiene tres partes muy definidas. Una primera en la que campea esa acepción de ecosistema que planteo en el libro referido al Hombre en diferentes ámbitos de la vida natural. Reflexiono a partir de los cuatro elementos naturales. Esta primera parte incluye veinte poemas y cada uno de ellos aborda situaciones diferentes. También hay algunos poemas que presenta al Hombre agredido por circunstancias sociales que hacen que se proteja, se “aleje de…” y se acerque a la naturaleza, que es donde se encuentra de maravilla liberado de la moralidad.
La segunda parte está referida a Toledo, una ciudad en la que he vivido durante algún tiempo y me ha ido marcado, una ciudad que también ha formado un ecosistema dentro de mi forma de ver las cosas a través del agua, de la soledad, de la piedra. La tercera parte es mucho más directa y contiene la necesidad de encontrar: si hemos ido planteando preguntas por el camino ahora es el momento de plantear respuestas. Esta tercera responde en la medida de lo posible a las cuestiones de las anteriores: hay algo de sufrimiento pero también una intensa alegría porque son respuestas gozosas; con algo de incredulidad también que nos lleva a una tesis que desemboca en que el hombre no quiere desprenderse de los hábitos que tiene; el ser humano no puede desprenderse de la sociedad en la que vive. Y esto es lo triste. Lo tremendamente triste. Por fortuna la mayoría de la gente no se plantea estas cosas; eso es lo que nos permite ser felices.

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‘Ecosistemas’ ha sido editado en la Colección Visor de Poesía. Otras obras del autor son Visiones al costo (1997), Hotel Central (2002), Juegos de construcción (Premio Fray Luis de León 2003). Fue premio Antonio Machado de Poesía en 2006 (Fundación Ferrocarriles).

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